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Democracia y sostenibilidad fiscal y del crecimiento para la recuperación económico-social de Centroamérica 2021-2030

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Alberto Arene - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Enormes serán las dificultades que se nos vienen encima en Centroamérica por la caída tan drástica de la actividad económica y de los indicadores sociales en 2020, y por la debilidad de la institucionalidad democrática para administrar exitosamente los conflictos resultantes de semejante caída económica y social, en un contexto de menores recursos y cooperación internacional. La recuperación será más rápida y mejor en la medida que aumente significativamente la inversión privada nacional e internacional, y la cooperación y financiamiento internacional en condiciones concesionarias, lo que dependerá de los compromisos democráticos, y de sostenibilidad fiscal y del crecimiento de los Estados centroamericanos durante la próxima década.

En su último informe hace dos semanas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó en 9.1 % la caída del producto interno bruto (PIB), con disminuciones de 9.4 % en América del Sur, 8.4 % en América Central y México, y 7.9 % en el Caribe (Guyana excluido), reduciendo el PIB per cápita al nivel de 2010 y una década los niveles de ingreso por habitante. Así aumentará el desempleo de 26.1 millones en 2019 a 44.1 millones en 2020, la pobreza de 185.5 millones a 230.9 millones, y la pobreza extrema de 67.7 millones a 96.2 millones, equivalente al 15.5 % de la población total, combinado con una mayor desigualdad en la distribución del ingreso (el índice de Gini se incrementaría entre 1 y 8 %).

Con las proyecciones en Centroamérica de reducción del producto interno bruto, del aumento del déficit fiscal y del incremento del endeudamiento público, de la caída de las exportaciones, importaciones, remesas familiares y turismo, del aumento del desempleo, subempleo y de los niveles de pobreza, de la contracción del comercio intrarregional, y del tamaño de nuestras economías, las perspectivas para Centroamérica son peores que las de Suramérica.

Las enormidad de la crisis y la masividad de la pobreza e indigencia proyectada han llevado a la CEPAL a proponer la implementación de un ingreso básico de emergencia como instrumento de protección social, un bono contra el hambre cuyo costo total se estima en $27.1 miles de millones (0.52 % del PIB regional) y varias iniciativas de apoyo a empresas y trabajadores en riesgo. Para implementar dichas líneas de acción "es necesario fortalecer el rol de las instituciones financieras internacionales de forma que puedan apoyar mejor a los países", afirmó Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la CEPAL.

Una gran iniciativa de los países desarrollados donantes para recapitalizar a dichos organismos e implementar un plan para apoyar la reconstrucción de las postradas economías de Latinoamérica y el Caribe, y de Centroamérica en particular, sería más viable de ganar Biden la presidencia en Estados Unidos. Pero las necesidades financieras son tan grandes en el mundo y en el continente, y los retrocesos democrático-institucionales tan evidentes y graves para el liderazgo demócrata en la Casa Blanca y en el Congreso, que la condicionalidad de dichos recursos tendrá un lugar de importancia en Washington de ganar los demócratas la presidencia.

Dicha condicionalidad, creemos, no solo abarcará el cumplimiento de los estándares y compromisos con la democracia, los derechos humanos y la libertad de prensa, sino que evaluará la estrategia de los países de sostenibilidad del crecimiento y de las finanzas públicas, aspectos todos en franco deterioro en los últimos años, y particularmente desde la llegada de la pandemia.

Con índices altísimos de contagio de coronavirus en las principales ciudades de Estados Unidos, que aumentarán un tercio el número de fallecidos, de 150 mil actualmente a 200 mil para las elecciones presidenciales de noviembre, y con una tasa de desempleo del 11 % con 25.6 millones de personas recibiendo beneficios de desempleo, el candidato demócrata Joe Biden que ahora lidera las encuestas por 13 puntos sobre Donald Trump -con altos márgenes en los Estados decisivos para el voto electoral-, tiene una alta probabilidad de ganar.

La democracia y la sostenibilidad del crecimiento y de las finanzas públicas podría llegar a tener un lugar de importancia en la política de Washington hacia Centroamérica a partir de enero de 2021.

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